La Superliga ganó en los tribunales y murió igual
Publicado

En resumen: la Superliga ganó. El Tribunal de Justicia de la UE resolvió en diciembre de 2023 que las normas de autorización previa de la UEFA vulneraban el Derecho de la competencia. Los tribunales españoles fueron más lejos y apreciaron abuso de posición dominante. A22 y el Real Madrid preparaban reclamaciones de daños cifradas en torno a 4.500 millones de euros. Entonces, el 11 de febrero de 2026, el Madrid pactó con la UEFA y se retiró, y el proyecto se acabó. Había superado todos los obstáculos jurídicos y no pudo con el único que importaba.
Casi todos los relatos de la Superliga terminan en abril de 2021, cuando nueve de los doce fundadores se retiraron en setenta y dos horas. Esa es la parte famosa. No es la parte interesante.
La parte interesante son los cinco años siguientes, en los que el proyecto fue avalado por un tribunal tras otro y murió igualmente.
Qué decidió realmente el Tribunal de Justicia
El 21 de diciembre de 2023 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictó sentencia en el asunto C-333/21, European Superleague Company contra FIFA y UEFA, y se cuenta mal en las dos direcciones posibles.
El tribunal no resolvió que la Superliga deba existir. Se pronunció sobre el procedimiento con el que FIFA y UEFA deciden esas cuestiones. Unas normas que exigen su autorización previa para una competición nueva, respaldadas por la amenaza de sanción, son contrarias al Derecho de la competencia cuando no están sometidas a criterios transparentes, objetivos, no discriminatorios y proporcionados.
Es un pronunciamiento de procedimiento con dientes. Un organismo que además organiza la competición sobre la que decide tiene un conflicto evidente, y el tribunal dijo que ese conflicto debe estar encauzado por criterios publicados y revisables, no ejercido a discreción.
La UEFA ya había modificado sus normas de autorización antes de que llegara la sentencia y sostiene que la nueva versión cumple. Esa cuestión —si las normas de reemplazo son ellas mismas transparentes, objetivas y proporcionadas— es la que mantuvo vivo el pleito.
Los tribunales españoles fueron más lejos
El litigio había empezado en Madrid, y allí continuó.
El Juzgado de lo Mercantil nº 17 de Madrid aplicó el razonamiento del Tribunal de Justicia y falló a favor de los promotores, declarando ilícitas las normas de autorización previa y de sanción. A finales de 2025 la Audiencia Provincial de Madrid confirmó íntegramente esa resolución, desestimó los recursos de la UEFA, LaLiga y la RFEF y apreció abuso de posición dominante.
Ese resultado es materialmente más fuerte que el de Luxemburgo. Un defecto de procedimiento se corrige reescribiendo la norma. Un abuso de posición dominante es un ilícito, y un ilícito que causa daño se puede cuantificar.
Que es exactamente lo que vino después: A22 y el Real Madrid empezaron a preparar reclamaciones de daños por unos 4.500 millones de euros.
Mientras tanto, el producto encogía
Al tiempo que el Derecho iba dando la razón a los promotores, la competición se rediseñaba una y otra vez para parecerse menos a aquello que había provocado el rechazo.
La versión de 2021 eran veinte clubes, quince de ellos fundadores permanentes con plaza garantizada: el club cerrado que causó la rebelión. En diciembre de 2024 A22 la relanzó como Unify League: noventa y seis clubes en cuatro niveles, clasificación por resultados domésticos, de septiembre a abril.
Puestos los dos diseños uno al lado del otro, la concesión es total. Casi nada de lo que hacía comercialmente atractivo el original para sus fundadores sobrevivió. Lo que quedaba era una competición rival con clasificación abierta; es decir, algo bastante parecido a la Champions, pero sin la historia de la Champions ni sus clubes.
En noviembre de 2025 el consejero delegado de A22 envió a la UEFA una carta de dieciocho páginas exigiendo la autorización previa de la Unify League en un plazo de ocho semanas. Para entonces, siete meses de negociación no habían dado nada.
Cómo terminó
9 de febrero de 2026: el Barcelona se retira formalmente.
11 de febrero de 2026: el Real Madrid, la UEFA y la European Football Clubs —el organismo antes conocido como ECA— anuncian un acuerdo de principios. El comunicado del Madrid decía que serviría «para resolver sus disputas legales relacionadas con la Superliga europea, una vez se implemente un acuerdo definitivo».
El Real Madrid era el último fundador en pie. Su retirada acabó con el proyecto, y con él se fue la reclamación de 4.500 millones.
Por qué ganar no bastó
El problema de la Superliga nunca fue jurídico. Era que necesitaba a otros clubes, y los otros clubes no iban a venir.
Un tribunal puede anular una norma que te prohíbe organizar una competición. No puede obligar a nadie a inscribirse. Cuando los ingleses se marcharon en 2021 por la presión de sus aficionados, y detrás los italianos y el Atlético, los fundadores restantes estaban negociando el derecho a lanzar una competición en la que nadie más quería jugar. Cada rediseño fue un intento de hacer aceptable el producto para clubes cuya objeción no era el formato, sino la asociación.
Así que los promotores acumularon sentencias que no podían gastar. Esas resoluciones fijaron un principio real y duradero sobre cómo debe ejercerse la potestad de autorización, pero un principio no es una competición.
Qué queda en pie
Las sentencias. Le pasara lo que le pasara a la Superliga, el Derecho cambió, y cambió para todos.
La UEFA ya no puede rechazar una competición nueva apoyándose en una discrecionalidad no escrita. Cualquier régimen de autorización previa que aplique debe descansar en criterios transparentes, objetivos, no discriminatorios y proporcionados, y esos criterios son revisables ante un tribunal. El próximo promotor —y lo habrá— parte de una posición que la Superliga pagó por establecer.
Hay un segundo legado, menos comentado. La disputa se resolvió en un acuerdo entre la UEFA, un club y el organismo que representa a los clubes europeos. No la resolvió un regulador, ni un legislador, ni finalmente un tribunal. Eso dice algo sobre quién gobierna de verdad el fútbol europeo, y es la misma lección que dejan los casos de multipropiedad: las normas se doblan para quien puede permitirse discutirlas.
Fuentes
- Sentencia del Tribunal de Justicia en el asunto C-333/21, European Superleague Company SL contra FIFA y UEFATribunal de Justicia de la Unión Europea
- Real Madrid y la UEFA anuncian acuerdo que acaba con la SuperligaESPN Deportes
- El Juzgado de lo Mercantil nº 17 de Madrid estima parcialmente la demanda presentada por European Super LeagueAsociación Española de Derecho Deportivo
- La Audiencia Provincial falla en contra de la UEFA, LaLiga y la RFEF y admite abuso de posición de dominioNoticias Jurídicas
- A22 sends UEFA demand to pre-authorise the Unify LeagueInside World Football


